carlosoviedo.com

 

 

El viaje comenzó desde mi oficina en Rosarito de donde tuve que salir corriendo a las 2 de la tarde para llegar a tiempo al Cetys de Mexicali donde ya me esperaba Juan y el resto del equipo. Lo primero que note al bajarme del carro fue el calor casi insoportable de Mexicali que si bien no era extraño para mi, esta vez lo sentía mas fuerte. Después de presentarme y pasar mi equipo al carro de Juan, empezamos el camino al desierto, me quede dormido por un buen rato hasta que hicimos una parada técnica y nos estiramos; después del leve descanso seguimos sin parar hasta toparnos con un reten del ejercito los cuales nos trataron de maravilla a la hora de ser revisados y sin ningún problema (a pesar del machete que uno de nosotros llevaba) continuamos hasta la entrada de la laguna donde nos tomamos la foto obligada frente al coloso picacho. Después del pequeño susto que nos sacamos por andar con exceso de velocidad por la terraceria (pero no se puede negar que Jaime maneja bien) llegamos al campamento base por ahí de las 7.00 de la tarde, todavía con luz abundante por ser horario de verano. Pasaron un par de horas entre botanas, chistes y platica cuando una amenaza de tormenta nos obligo adelantar nuestra salida que estaba programada para las 5.00 am del siguiente día. Con el equipo listo y lámparas en la cabeza salimos a buscar refugio a unas cuevas que se encuentran ubicadas a unos 25 min. Del campamento, el espacio no era suficiente como para dormir todos adentro pero por lo menos cabía todo el equipo y eso era lo importante. La amenaza de tormenta nada mas en eso quedo, fue muy poca la lluvia que nos castigo esa noche pero lo que si nos dio con todo fue la humedad que es peor que la misma lluvia; para refrescarnos decidimos dormir arriba de una piedra que tenia una altura de unos 6 mts (APROX.), decisión que casi le cuesta el paseo a mas de uno de nosotros pues el ángulo de inclinación nos llevo sin darnos cuenta a la orilla quedando expuestos a la caída libre.


Al primer rayo de luz comenzamos el recorrido hacia la entrada del cañón, llegamos a la primera cascada que es en realidad el primer paso que requiere cuidado ya que se tiene que hacer péndulo con un cable de acero y si algo te sale mal terminaras dentro de la fosa de agua con todo tu equipo mojado y eso si puede llegar hacer algo muy desagradable, mas adelante encontramos la segunda cascada (la escalera) donde, después de subir, desayunamos y tomamos un rápido descanso ya que nuestra meta era llegar al campamento conocido como DON PONCHO y todavía nos faltaba mucho por recorrer. Con el estomago lleno de sopas instantáneas, carne seca, avena y de más salimos camino a nuestro segundo campamento, al principio el sol nos castigo pero solo un rato ya que las nubes empezaron a cubrir el cielo y la humedad empezó hacer de las suyas. El cañón del diablo tiene un terreno muy agreste, gran parte del recorrido se camina sobre piedras y maleza que hacen doble el esfuerzo. Nuestra siguiente parada fue el campamento conocido como "El monje" o por lo menos así fue bautizado por Juan, tal nombre nació por la figura de un monje que es formada por las piedras de la pared del cañón. Aquí fue donde se empezó a dejar parte del peso extra para aligerar las mochilas, se dejo despensa especialmente latas y ropa extra. Después de una comida ligera en el monje seguimos camino a las cuevas, este fue el tramo que requirió el mayor esfuerzo en este primer día, dos personas del equipo empezaron a cansarse y se tuvo que bajar el ritmo, cosa que fue de gran ayuda para todos. Pasaron unas trece horas para poder llegar a campo Don Poncho, al llegar se me lleno de alegra el corazón porque el hambre ya tenia tiempo que me estaba dando lata.

 Inmediatamente después de haber quedado instalados empezó la cena, que realmente tiene un sabor a manjar de reyes independientemente de lo que se sirva, ya con el estomago complacido el sueño fue tan profundo que parecía una noche en el Hilton. A la mañana siguiente empezamos a preparar mochilas para el ascenso a "campo noche", faltaba lo mas complicado y estábamos listos para el reto, Miguel decidió no continuar y se quiso quedar solo por dos noches, (hasta la fecha no se como pudo evitar cortarse las venas pues se quedo sin nada con que matar el tiempo, tal vez tenga mucha comunicación con el mismo). Al llegar al conocido "pasito tuntún" todos nos veíamos completitos y frescos, pero ya en las curvas de la Jones la humedad y el cansancio te duplicaban el peso de la mochila, yo por mi parte me sentía mucho mejor que mi primer intento al picacho, desde el primer día me di cuenta que esta vez si le llegaría a la cumbre. Al aparecer en escena la famosa colita de pollo todo empezó a ser mas desesperante para mi, pues Juan me decía que debajo de ese punto de referencia se encontraba campo noche, cuando lo vi me dije "aaa pues esta aquí en corto" a lo que me contestaron, "pues si, no falta nada", pasaron unas 2 horas de maleza y piedra y no llegábamos a campo noche, pero dentro del cañón 2 horas créanme que ya no es nada. Si mal no recuerdo llegamos a campo noche a eso de las 5.45 o 6.00 de la tarde, tal vez caminamos como unas 12 o 13 horas, después de descansar, preparar unos gatos y buscar el mejor lugar para dormir, empezó la platica y la cena, pero no duro mucho el gusto porque el cielo empezó a tronar, era hora de empezar a organizar un refugio, guardamos parte del equipo debajo de una piedra que tenia rastros de fogata, tuvimos que poner unas bolsas de plástico para evitar que las mochilas quedaran tiznadas. Para la dormida fue lo bueno, Juan y Manuel se quedarían en una casa de campaña, pero no antes de prepararnos un refugio hecho de bolsas para basura de 33 galones, dos ramas, un tronco, tape gris y unos pedacitos de cuerda, ya no teníamos que preocuparnos por el agua, solo por los rayos porque a esos no los para un par de bolsas. Desde la noche anterior Zeus tomo la decisión de no intentar hacer cumbre, quería guardar energías para el descenso, decisión aprobada por Juan y el resto de equipo pues es bien sabido que el camino a la cumbre es el mas agotador. Juan, Jaime, Manuel y yo formábamos el equipo de ataque a la cumbre, salimos aproximadamente a las 6.00, el primer tramo fue puro calentamiento :AJAAAAA COMO NO" su ángulo de inclinación lo hace tal vez el pedazo mas pesado de todo el camino a la cima, de ahí a campo Daniela estuvo mas tranquilo, pero al llegar a Wall Street me quede impresionado de tan bello lugar, cuando empezábamos a subir Wall Street nos empezó a llover, así que tuvimos que tener especial cuidado en donde colocábamos los pies y manos, un resbalón podía terminar con el buen momento. Ya cerca de la cumbre nos alcanzo una nube que no nos dejo durante el resto de ascenso, al llegar a campo loco Juan me apunto hacia la cima y lleno de alegría corrí hacia la piedra mas alta, sin poder ver a mas de 10 mts pero estoy aquí, sin la famosa vista pero estoy en lo mas alto de mi estado".Se lleno la bitácora, se tomo la foto del triunfo, comimos un refrigerio y llamamos por teléfono a familiares y amigos para, primero presumir que estábamos en la cumbre y después informales que todos estábamos bien. El descenso a campo noche empezó a la 1.45 de la tarde, por cierto no se me puede pasar comentar que el Salmón o era atún? ahumado de Jaime tenia un sabor exquisito. Llegamos a campo noche mas o menos a las 4.00 de la tarde, Zeus tenia preparada la fogata y presentaba un cuadro crónico de modorres por tanto dormir, se veía como nuevo y listo para enfrentar los retos del regreso.


Ya para no hacer este cuento tan largo, empezamos el regreso a las 7.00 am del sábado 7 de julio, cuando llegamos a las cuevas, encontramos a Miguel en muy buena condición. Lo que el no sabia es que tenia que empacar y prepararse pues no teníamos pensado pasar la noche en las ese campamento, nuestro objetivo era campo monje pero no paramos hasta llegar a una fosa ideal para tomar un buen baño, ahí pasamos nuestra ultima noche que para mi fue la mejor, ya no había humedad, el cielo estaba totalmente despejado y un clima ideal para dormir. El domingo nos levantamos temprano, empacamos y le dimos duro hacia la salida del cañón, en donde ya nos esperaba Roberto Barrera con sandias, mangos, naranjas y sodas, creo que con este acto tiene asegurada su entrada al cielo, es lo mejor que te puede pasar después de 4 días de comidas instantáneas y gatos en polvo. Al llegar a los carros salimos volando para llegar a un lugar a la orilla de la carretera para entrarle duro a las cheves pero la sorpresa fue que era fin de semana de elecciones así que nos quedamos con las ganas. Este es un poco de lo que paso en esta aventura, mis mas sinceros agradecimientos a:

Juan Rivera
Zeus Villalón Acuña
Miguel Ángel Muñoz Serna (el modelo)
Jaime Alejandro Ramírez Vargas
Manuel Enrique Aceves Ruiz